9.3.11

Capítulo 2

Avenida Apolo, son casi las 8.
Una chica de peculiar aspecto se dirige apresuradamente a quién sabe donde. 
Escucha una melodía, conocida por ella. Mr Jones, de Counting Crows. 
Es un mensaje de Diana, "dime que las tienes, por favor". - Será tonta - , piensa ella; claro que las tiene, con todo el trabajo que le ha llevado... "no, sin querer las he borrado". Listo, enviar.
Con una pícara sonrisa esconde el móvil, mientras imagina la cara que se le va a quedar a Diana.
Así es ella, así es Katia, espontánea, siempre con ganas de bromear. Pero bromas con malicia, ya que sabe perfectamente que a Diana eso no le gustará en absoluto. 


Después de varios minutos andando, se dirige a una calle un tanto escondida. La típica calle en la que nadie con dos dedos de frente entraría. Oscura, tétrica, anticuada. Como si de un suburbio se tratara.
Katia entra en Groel, una tienda situada al final. Allí saluda a Emanuel, un tipo corpulento, no muy alto, moreno, ojos marrones y sonrisa de fastidio; todo un personaje. 


Emanuel es un viejo amigo de Katia, se conocen desde pequeños. Juntos compartían el sueño de ser grandes fotógrafos, pero sólo ella lo cumplió. Emanuel se tuvo que conformar con pasar el resto de sus días revelando fotografías, y ayudando a Katia a triunfar, y eso le dolía, no sabéis cuánto. 


- Por favor Ema, revélame estas fotos para mañana. Son muy valiosas, así que no las dejes a la vista, ¿eh?
- A saber que fotos son... pero tranquila, mañana las tendrás. ¿No tendrías que estar en clase?
- Ya bueno, he dejado a Diana al mando. ¡Me voy! gracias por todo.


Sale de la tienda y se dirige a Rodin, la casa de su padre. Katia sonríe, su padre aún no habrá llegado, así que podrá dormir un par de horas. 
Nada más llegar se desploma en la cama, y piensa. 
Y al pensar no puede evitar sentirse satisfecha. Presiente que algo grande va a suceder, algo importante. Todo depende de esas fotos...

5.3.11

las prisas nunca fueron buenas, Diana



Son las 7 de la mañana y Diana aún no está en casa. 
El grifo del lavabo está a medio cerrar, y gotea lentamente, haciendo eco en su habitación, el caos más aborrecible.
Una ventana medio abierta delata las prisas de Diana por salir. Un ruido traicionero, un golpe sórdido. La ventana golpeando la pared.

Las 7 y media. Por la calle Delfos corre una sombra jadeante y apurada. Es Diana, y está de los nervios...
En diez minutos sale su bus; y aún tiene que prepararlo todo y arreglarse, y lo peor: trepar por la ventana, ah, y sin hacer ruido. De locos.

Sube rápidamente por las tuberías y aterriza en su habitación. Lo recoge todo e inoportuna como siempre, abre la puerta su madre.
- Diana, veo que te encanta hacer ruido.
- Se me han caído los libros, mamá. 
- Bueno, vale, no te da tiempo a desayunar, ¿lo sabes no?

Pasa de contestar. Es raro, su madre nunca sospecha nada. 
Da media vuelta y se va, dejando a Diana con sus "ruidos", mientras ésta coge su móvil y teclea lo más rápido posible un sms a su amiga Katia: "dime que las tienes, por favor"
Guarda el móvil y corre hacia la calle, el bus acaba de llegar, justo a tiempo.
Le enseña una tarjeta al conductor y se va al asiento más alejado. 
Enciende el ipod y se sumerge en sus pensamientos, suena Lucky, de Jason Mraz, mientras, con los nervios a flor de piel, susurra débilmente...
- sí, suerte es lo que necesito yo.